¿Hacer la prevención que te gusta o que te guste la prevención que haces?

¿Por qué haces la prevención de riesgos que haces?

Si para mantenerte sano haces ejercicio físico de manera habitual, ¿haces el ejercicio que te gusta? En tu empresa, ¿por qué haces la prevención de riesgos que haces? Piénsalo. ¿Es sólo por cumplir legalmente? ¿Es principalmente por cumplir legalmente? ¿Qué necesitas para que en tu empresa se trabaje bien?

En una sociedad “avanzada” como la nuestra, trabajar no tiene que significar sólo realizar una tarea obligatoria a cambio de un sueldo; podemos conseguir expresarnos e incluso ser la mejor versión de nosotros mismos trabajando. Pero: ¿podemos ser la mejor versión de nosotros mismos sin condiciones de seguidad? ¿Y en espacios de trabajo tóxicos? ¿Y sin luz o temperatura adecuados? ¿O sin relaciones personales sanas?

Sería interesante prevenir o prever esas condiciones que pueden afectarnos a la hora de conseguir la mejor versión de nosotros mismos trabajando.

Seguramente tendremos más opciones de conseguir nuestra mejor versión si prevemos lo que necesitamos y prevenimos los aspectos no deseados. Tal vez, disponiendo de buena información o procurándonos la mejor formación, o contratando a un profesional que nos ayude a detectar lo que estamos haciendo bien y lo que necesitamos pulir o potenciar.

Naturalmente no todos podemos trabajar en nuestra vocación soñada, ni bajo las condiciones idílicas; pero sí podemos gestionar nuestra actitud. Estamos hablando de cómo nos tomamos las cosas de la prevención en nuestro lugar de trabajo, de cómo nos hablamos y de cómo hablamos a los demás de la prevención en nuestra empresa. ¿Hablamos bien, mal, no hablamos de ello?

 

La labor del técnico de prevención o prevencionista

Hay personas afortunadas, existen las que se dedican profesionalmente a un propósito que va más allá de ellos mismos; a un propósito para el que se han formado y con el que se identifican. Podemos decir que estas personas trabajan en su “vocación”. Y eso las convierte en personas “afortunadas”. Esas personas son los Técnicos de Prevención o Prevencionistas.

Su trabajo es complicado, pero gratificante. Al fin y al cabo están trabajando en cuidar de lo más importante que hay en la vida, la salud. Sin salud, las cosas ya no son lo mismo. Concretamente cuidan de la salud de las personas que forman las empresas.

Ciertamente también la jornada laboral de un prevencionista consiste en visitar a empresas y centros de trabajo, realizando actuaciones sobre el terreno para la toma de datos y recolección de información que luego en la oficina deben investsigar, analizar y plasmar en documentos exigidos por la Ley para que el cliente – empresa o trabajador – cumpla legalmente con sus responsabilidades administrativas, civiles y penales en prevención de riesgos laborales.

No obstante, el cumplimiento legal anterior no tendría sentido si el objetivo no fuera trabajar con personas y mejorar su vida laboral a través de su trabajo, éste es el trabajo de un Técnico de Prevención. Hay que ser conscientes que cada vez que un técnico en prevención toma una decisión, ya sea proponiendo una medida correctora, o bien, asesorando a una empresa sobre la adaptación de un puesto de trabajo, están influyendo en la salud de los trabajadores afectados y esa influencia tendrá un resultado directo en la cuenta de explotación de la empresa.

La importancia de seleccionar la prevención de riesgos para tu empresa

Si no has tenido la fortuna de colaborar con un buen prevencionista o con un servicio de prevención que tenga pasión por su trabajo y por tu trabajo, tal vez fue porque te dejaste llevar en su momento por otros valores a la hora de elegir.

No eres culpable de tu suerte, lo que sí eres es responsanble de las palabras que te dices sobre la prevención y de tu actitud respecto a la misma. Nadie, salvo tú mismo, puede decirte el lugar que le corresponde a tu salud, la salud laboral de tu empresa y el lugar que ocupa en tu mundo.

Así que estaría bien descubrir realmente lo que te aporta bienestar, luchar en tu empresa y por tu empresa por lo que crees os hará cada día mejores; pero recuerda… que lo importante es tu actitud con la salud laboral, porque sin ella…cumplir por cumplir no serviría de mucho; y como decía Antonio Machado: No hay que confundir el valor con el precio.

El día a día de un técnico es un camino duro, lleno de obstáculos, y en muchas ocasiones poco reconocido, pero es una sensación gratificante la que después del esfuerzo, constancia y dedicación, se consigue mejorar la salud y las condiciones de  vida en muchas empresas, que además habrán mejorado su rentaiblidad y evitado accidentes, y eso “NO TIENE PRECIO”.

La Prevención de Riesgos Laborales es un valor estratégico de salud, de eficiencia en el trabajo y de competitividad.

¿Tú eres de los que haces lo que te gusta? O ¿eres de los que haces que te guste?

 

Menorca Mao POIMA Imotep Santiago Pons Director de clientes y proyectos

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