Con la música a todas partes, también música en el trabajo para una empresa más saludable

La música en el trabajo puede ser un aliado para el bienestar laboral y, por tanto, la empresa saludable

La música está presente en todas las culturas desde tiempos ancestrales. Las personas cantan y bailan juntas y esto despierta la conciencia de grupo y los sentimientos altruistas. Vivimos con la música desde que nacemos, incluso antes. Se sabe que los bebés responden antes a melodías que a la voz de sus padres. Sin embargo, está considerada como una actividad lúdica y esto, hace que quede totalmente desvinculada del trabajo.

Los efectos de la música son muy diversos. Tiene la capacidad de conmovernos, inspirarnos, de activarnos o relajarnos, de despertar todo tipo de sentimientos, pero sobre todo de provocar placer. Está demostrado que, al igual que el chocolate o el sexo, consigue que se libere dopamina en nuestro cerebro. La dopamina, conocida como hormona de la felicidad, regula el placer. Pero ésta también influye significativamente en otros aspectos como la memoria, la coordinación de ciertos movimientos musculares y en procesos cognitivos asociados al aprendizaje.

Todos estos efectos pueden resultar muy últiles a la hora de crear un ambiente de empresa saludable. Un buen ambiente laboral siempre favorece la implantación de un modelo de empresa saludable. La motivación también es muy importante en el ambiente de trabajo. Y las mejoras asociadas a la escucha musical favorecen en gran medida la motivación laboral.

Música en el trabajo, ¿por qué no?

Los beneficios parecen claros. ¿Por qué no adaptarlos a nuestra vida cotidiana e incluso a nuestro entorno de trabajo? Cada vez son más las empresas que utilizan la música en el trabajo para favorecer la concentración, reducir el estrés,… En definitiva, para crear un entorno de trabajo más amable.

Se han realizado diversos estudios sobre la conveniencia de introducir la música en el ambiente de trabajo. Y casi todos coinciden en que, si escuchas la música adecuada, puedes llegar a ser más rápido y efectivo en tu trabajo. No solo eso, la música puede fortalecer las relaciones entre compañeros de trabajo. Ya que crea un ambiente más relajado, fomenta la comunicación y logra un mantener un estado emocional estable (no olvidemos que amansa a las fieras).

Música como solución al ruido en el lugar de trabajo

La manera de trabajar ha cambiado, los despachos cerrados tienden a desaparecer y son más habituales las oficinas que cuentan con espacio colectivos de trabajo. Esta forma de trabajo tiene aspectos claramente positivos, favorece la comunicación y el trabajo en equipo. Pero también conlleva un problema: el ruido. Teclados, impresoras, conversaciones de otros compañeros,… pueden ser un problema a la hora de concentrarse lo que se traduce en una reducción de la productividad. Por eso, también es cada vez más habitual encontrar auriculares sobre las mesas de oficina. En momentos en los que puedes necesitar aislarte de ese ruido y concentrarte la música puede ser una valiosa herramienta de ayuda en el trabajo.

Y no solo en oficinas, la música también es recomendable en trabajos que requieran una actividad física. En estos casos una música movida, rock, pop, hip hop…puede ayudar a mantener un ritmo de trabajo y a reducir la sensación de fatiga. En trabajos monótonos (introducción de datos, cadenas de montaje, etc.) escuchar una música con un ritmo marcado y repetitivo puede servir para mantener la concentración en tu tarea. Incluso cada vez es más habitual encontrar música en los quirófanos. En un estudio realizado por Jonathan Katz, profesor de Anestesiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, la mayoría de los cirujanos encuestados declararon que preferían operar con música porque disminuye la tensión, favorece la concentración y ayuda a relajarse al paciente.

Pero ojo, hay que acordarse de darle al stop. La mente también puede llegar a sentir fatiga o cansancio el centrarse en melodías de forma constante. Por ello, de la misma forma que hay momentos en que puede ayudar a la productividad, algunas tareas deben realizarse en el más absoluto silencio. Por tanto, no se trata de que haya música en el trabajo constantemente. Es suficiente con poder escucharla durante un tiempo o momentos esporádicos y saber pararla cuando la situación lo requiere.

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